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Por qué FILOSOFÍA rima con BOLSA: Sobre ciencia, filosofía y psicología en los mercados.

FILOSOFÍA: TEORÍA Y PRÁCTICA

En este blog hablo de Bolsa y/ó de Filosofía. Trato de hablar siempre de las dos cosas a la vez, porque estoy firmemente convencido de que todo en la vida debe abordarse así: con un enfoque global, humanista-metafísico, ingenuo, y buscando la esencia de las cosas, llevando los razonamientos al límite.

¿Por qué ese enfoque aparentemente anti-natura? Según wikipedia, Filosofía se define como :

El estudio de todo lo que afecta a temas como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la mente etc

(nótese el último punto: la mente, que podría significar que la psicología es también objeto de estudio de la filosofía).

La economía, los mercados financieros y la bolsa, son parte integrante de la realidad de nuestras sociedades, y por lo tanto entran dentro del ámbito de estudio de la filosofía. Los grandes científicos de la historia eran también grandes filósofos (ejemplo: Descartes). Quizá uno de los problemas de nuestra era es justamente ése: nuestros científicos son cada vez más técnicos, y menos filósofos.

También hay muchos grandes gestores de inversión que son filósofos, historiadores, filólogos y en general, relacionados con ciencias sociales y humanistas. El propio Keynes (considerado el mejor economista del s.XX), gran aficionado a la bolsa y los mercados y especulador de éxito, decía que trataba de olvidar su faceta de economista cuando tomaba decisiones de inversión. Soros ha desarrollado su propia teoría filosófica, y Kostolany, una leyenda de la especulación, estudio Filosofía e Historia del Arte.

Ahora bien, quiero destacar que mi concepto de filosofía es mucho más sencillo: para mí representa todo pensamiento (más ó menos abstracto) sobre el funcionamiento del mundo y el por qué de las cosas, buscando principios generales que nos ayuden a comprender mejor el mundo. Donde la ciencia no llega, sólo nos queda nuestra capacidad de plantear hipótesis y razonamientos, de pensar con lógica, sentido común, y escepticismo.

Sigamos con la definición de wikipedia:

Al abordar estos problemas, la filosofía se distingue de la ciencia porque generalmente lleva adelante sus investigaciones de una manera no empírica, ya sea mediante el análisis conceptual, [...], la especulación, (filosófica, es decir, la resolución dialéctica de contradicciones) u otros métodos a priori, aunque sin desconocer la importancia de los datos empíricos.

Esta parte es muy importante. Como vamos a ver luego, la economía no puede considerarse una ciencia, porque no cumple los dos pilares del método científico (reproducibilidad y refutabilidad). Por eso estamos enfrascados en un diálogo de sordos, que nos recuerdan a la torre de babel, donde las ideologías y los dogmas de cada cual condicional las soluciones propuestas y falsean todos los debates, que se convierten un puras luchas de egos y sentimientos enfrentados.

Si la economía no es una ciencia, y le quitamos (ó relativizamos en gran medida) su base empírica, entonces resulta que todo problema económico debería abordarse según el enfoque filosófico no empírico, ya sea:

  1. mediante el análisis conceptual,
  2. mediante la especulación (resolución dialéctica de contradicciones)
  3. u otros métodos a priori,
  4. sin desconocer los datos empíricos disponibles

Aquí está la clave. Si hay datos empíricos, los utilizamos en la medida de lo posible y lo racional. Si no, tenemos que recurrir a la palabra, los razonamientos, la lógica y los conceptos. Parece abstracto, pero espero demostrar en este blog que no es así. Se puede llegar muy lejos si sabemos pensar bien. El problema central es que nuestras emociones y sentimientos (prejuicios, dogmas etc) actúan como potentes factores distorsionadores de nuestra objetividad, deformando y nublando tanto nuestra capacidad de raciocinio que nos convertimos en meras marionetas. Esa es la triste realidad humana, toda nuestra energía vital al servicio de nuestras pasiones, que tienen esclavizada a la razón.

Dicho ésto, quiero mantener un enfoque práctico en el blog, hablando de en qué invertir y cuándo, destacando valores y estrategias interesantes y tratando de optimizar el cuándo. No renuncio a la teoría en la medida en que es necesaria para comprender la práctica (y saber por qué tomamos cada una de las decisiones), y por el estímulo puramente intelectual y la satisfacción de descubrir y comprender mejor el mundo.

En este blog hablo por tanto de filosofía y de psicología, en los mercados, la economía, la bolsa y la vida. Hablo de la bolsa y los mercados desde un punto de vista práctico, es decir, con la vista puesta en sacar rendimiento de la bolsa.

LA CIENCIA

El método científico descansa sobre dos pilares:

  1. La reproducibilidad: cualquier experimento debe ser reproducible por cualquier persona en cualquier lugar, para confirmar sus resultados. Por eso, deben conocerse todos los detalles del experimento, que debe poder repetirse en las mismas condiciones.
  2. La refutabilidad ó falsabilidad: debe poder ponerse a prueba toda proposición científica, y eventualmente demostrar que es falsa, algo que en realidad ha ocurrido con casi todas las leyes científicas a lo largo de la humanidad. Es un detalle del que pocos son conscientes: la duda no es si una teoría será ó no reemplazada por otra mejor, sino cuándo ocurrirá eso. Todas las leyes científicas están hechas para ser invalidadas tarde ó temprano ó al menos esa es la base sobre la que deben trabajar los científicos.

De estos dos principios se deduce rápidamente que la economía no puede considerarse una ciencia: no se pueden reproducir experimentos en laboratorio porque no se pueden aislar factores. Por ejemplo, la proposición: una bajada de tipos de interés hace subir la bolsa, no se puede demostrar empíricamente porque siempre que eso ocurre, hay otros miles de factores diferentes interactuando simultáneamente. Por extensión, la inversión tampoco es una ciencia, sino un ARTE. Al igual que la medicina, se basa en la ciencia, pero la subjetividad y la intuición personal son lo que marcan las diferencias al final.

Como bien dice Nassim Nicholas Taleb, según la probabilidad de los modelos matemáticos al uso, una caída del 23% en un día como ocurrió el lunes negro (19 oct 1987) sólo debe ocurrir una vez cada varios trillones de años, y algo parecido ocurre con la crisis asiática de 1997, la crisis rusa de 1998, y las posteriores. Al final, en 30 años hemos tenido varios eventos que según la teoría sólo deberían darse cada muchos millones de años. Es obvio que esas teorías científicas fallan, y según el método científico, deberían de quedar obsoletas. Sin embargo, se siguen utilizando de forma generalizada.

Eso no significa que yo sea anti-ciencia, todo lo contrario. Me fascina. Pero debemos saber dónde están los límites, y utilizarla con cautela y escepticismo. Es una herramienta poderosa, pero su mala utilización puede tener consecuencias muy destructivas, como ocurrió con el famoso fondo LTCM que quebró en 1998 y provocó un enorme escándalo ante el riesgo de contagio mundial que se evitó gracias a la intervención de concertada de la FED y de otros 14 bancos. El LTCM era un hedge fund que aplicaba las teorías de Merton y Scholes, premios Nobel en 1997, y miembros del LTCM.

FILOSOFÍA & PSICOLOGÍA

Un nuevo campo de investigación ha surgido en los últimos decenios gracias a Daniel Kahneman, único no economista en ganar el premio nobel de economía. Se trata del BEHAVIORAL, Finanzas y Economía Comportamental, es decir, focalizándose en el comportamiento humano.

Toda la economía clásica del s.XX (que nos enseñan en la universidad) se ha basado en un dogma: la racionalidad humana. Para esa economía, los seres humanos somos optimizadores de satisfacción, y tomamos nuestras decisiones de forma racional según lo que más nos conviene. No hace falta ser Kahneman para darnos cuenta del grosero error, los publicistas bien lo saben desde hace tiempo, puesto que sólo apelan a nuestras emociones para provocar el acto de comprar y consumir.

Al igual que la filosofía, la psicología me gusta por sí misma. Pero aplicada al campo de la inversión, me parece fundamental comprender cómo somos y cómo actuamos, puesto que los mercados son al fin y al cabo reflejo de nuestras decisiones. Si resulta que nuestras decisiones no son tan racionales como se pensaba, sino mucho más emocionales, queda clara la importancia de la psicología para comprender el funcionamiento de los mercados.

El objetivo parece ambicioso. El campo de trabajo es inmenso, así que me quedaré obligatoriamente corto. Pero será mi granito de arena para afrontar el complejo y misterioso mundo de la inversión.

Niko Garnier.

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